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| Carlos Slim Helú |
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DOG EAT DOG
El conflicto mediático que se ha suscitado por las declaraciones de Carlos Slim es un maravilloso ejemplo para deshilar parte del caos de la política mediática del gobierno actual.
Para contextualizar, me gustaría teatralizar una pequeña conversación que tuve con un alto funcionario del ramo económico de la administración actual. Me gustaría decirles que es una sátira, o que es una exageración dramática. Desafortunadamente es terriblemente apegada a la realidad:
YO “Pero esas cifras que el gobierno está dando no me parecen nada creíbles. No en el contexto de todo lo que está pasando”
EXPERTO ECONOMISTA “Pues es lo que tenemos que decir.”
YO “¿Pero no piensan que si le mienten a la población, que de todos modos esta sintiendo los efectos de la crisis en su vida diaria, sólo van a ir creando mas desconfianza hacia el gobierno que la que ya existe?
E. E. “Pero es que si la gente supiera lo que en verdad está pasando, habría un pánico generalizado”
Pues sí, este es un fragmento de la actual tragedia nacional. No sólo estamos inmersos en tal vez la mas grande crisis económica que hemos vivido, sino además estamos siendo dirigidos por un gobierno que considera que no somos capaces de lidiar con la realidad.
Esto me lleva a los sucesos de los últimos días.
Recordemos que hace menos de una semana Felipe Calderón declaró aunque existían problemas, había que rechazar las tesis “catastrofistas” que declaran que la economía está en pésimas condiciones.
No pasó mas de una semana para que Carlos Slim, el hombre más rico del país, cuyas compañías representan el 5% del PIB nacional y mas del 40% de las actividades de la BMV, declarará que: (nuevamente parafraseando)“El escenario que se viene es uno de desempleo masivo, acompañado del cierre de miles de empresas. Veremos locales vacíos y un efecto mayor especialmente en las clases medias del país. No quiero parecer catastrofista, pero luego no vayan a estar llorando.”
Claramente, estas declaraciones a menos de una semana de las de Calderón, estuvieron pensadas como una forma de reto a la política no solo económica sino de comunicación económica del gobierno.
Nuevamente hago un paréntesis para agregar contexto.
Durante la campaña presidencial del 2006, un amigo con una posición de decisión en Wall Street, fue enviado a México a conocer a los candidatos presidenciales. No mencionaré su opinión de los demás, pero cuando le pregunté sobre Calderón (quién muchos imaginarían era el candidato deseable por los inversionistas americanos), su respuesta fue: “El nos preocupa mucho. No por su posición política, sino porque tanto él como su gente están altamente ideologizados., Y la gente ideologizada no actúa racionalmente. “
Otro amigo mas, también financiero en Wall Street, me comentó sobre un encuentro con el Secretario del Trabajo del gobierno de Calderón, hace mas de año y medio: “El problema es que nos muestran cifras que no son congruentes. Y nosotros no vamos a invertir con gente que nos miente. Preferimos datos negativos, pero que sabemos que están basados en la realidad. Eso nos permite hacer previsiones realistas y tomar decisiones, pero si nos muestran datos que no pueden ser ciertos, invertir se convierte en una apuesta ciega.”
Regreso a la actualidad…….
No es de sorprender (aclaro que no defiendo la posición y mucho menos las acciones económicas de Slim, más bien intento descifrar la visión de comunicación política del gobierno), que el principal inversionista de este país, al escuchar nuevamente cifras “absurdamente optimistas” del gobierno, finalmente salga a reclamar que se diga la verdad sobre la situación económica. Un dato poco mencionado en la cortina de humo mediática, es que estas declaraciones se dieron el mismo día que Telmex anunció que este año recortará fuertemente sus inversiones en el país.
La respuesta gubernamental a las declaraciones de Slim fue, no sorpresivamente, la mas torpe posible. Considerando que tratan con uno de los principales dueños de los sistemas de telecomunicaciones del país, claramente, censurar su voz es prácticamente imposible. Pero pensemos en las opciones:
La primera, en un país con un gobierno sólido y con visión verdaderamente democrática, estas declaraciones hubieran sido enfrentadas como una invitación para un diálogo nacional sobre la economía. Hubieran sido bienvenidas, y hasta alentadas, y confrontadas con respuestas sobre planes para prevenir que se llegue al punto descrito. Las declaraciones se hubieran convertido en el primer paso de un discurso incluyente, donde se invitara a todas las partes a contribuir con su experiencia a la solución.
Una segunda opción, menos democrática, pero también comunmente utilizada en varios países para enfrentar las críticas (llamémosle la Doctrina BUSH), es simplemente ignorarlas, hacerse el sordo. Esta respuesta es de extremo cinismo, pero se basa en una visión clara de que se está mintiendo, y se apoya en una la apuesta de que el ciclo noticioso es tan veloz hoy en día, que una declaración tiene un tiempo de exposición en los medios extremadamente pequeño. A menos que….. A menos que….
Si, a menos que uno torpemente le de aires a la declaración, que fue exactamente lo que el gobierno de Calderón hizo.
Todo gobierno tiene a un agente a quien considerán el apropiado para hacer el trabajo sucio, para lanzar a las peleas, y a quien no les importa quemar o raspar, pues lo consideran prescindible. En este caso esa persona es Javier Lozano, el Secretario del Trabajo, a quién recordamos por sus peleas con infinidad de sindicatos, con Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del DF, y por muchas otras escaramuzas más (y si, ese mismo que la gente de Wall Street reclamó les fue enviado a mentir, según la anécdota que les relato arriba). Y aunque el personaje lógico a defender la economía calderonista hubiera sido Agustín Carstens, el gobierno jamás lanzará a la joya de su corona a ensuciarse. Así que, Lozano, nuevamente activado en su función de peleador callejero, inmediatamente se lanzó a los medios, y a un ciclo de mas de 12 horas de entrevistas en todo tipo de medios para cuestionar las declaraciones de Slim. No necesito decir que de no haber hecho esto, las declaraciones probablemente hubieran muerto con el ciclo noticioso, pero gracias a esta absurda maniobra, se elevó a está discusión a planos que nunca hubiera alcanzado.
Pero regresando a la defensa de Lozano parafraseando declaró: “Slim se equivoca, su visión de la crisis esta equivocada y no tiene sustento. Es cierto que hay que escucharla viniendo del hombre mas poderoso del pais (!!!SIC!!!!!), pero es una visión catastrofista que no tiene sustento en la realidad.” Si, justamente, en uno de los mas grandes momentos freudianos de la actual administración, el Secretario del Trabajo acaba de colocar a su jefe en un plano secundario. El hombre mas poderoso del país es Carlos Slim (dicen por ahí que si no ayudes, mejor no estorbes).
Pero mas allá de este lapsus, que tiene implicaciones políticas que no analizaré ahora, vemos dos errores de gran magnitud en la política de comunicación del gobierno. En primer lugar, nuevamente regresamos a esa visión de negación de la realidad, donde si el gobierno dice que no pasa, es que no pasa nada. No importa lo que vean a su alrededor, si el gobierno declara que este es un “catarro” de la economía, no tenemos nada de que preocuparnos. Contrastemos esto con la gira que actualmente hace el Presidente Obama por EEUU, anunciando la necesidad de tomar previsiones contra la crisis, pues “esta no es una crisis cualquiera, sino tal vez la mas grande que nos vaya tocar vivir en nuestras vidas.”
Por otro lado, cuando se lanza a un perro de pelea, especialmente en una lucha contra un peso completo, se asegura uno de lanzar a alguien con poca cola que le pisen. En un momento de crisis como la actual, el Secretario del Trabajo no es esa persona. No es una casualidad que al abrir esa puerta, los reporteros le hayan contestado con preguntas sobre el desempleo y lo que el gobierno esta haciendo al respecto. Ante esto recibimos otra serie de verdaderas perlas negras de la comunicación (cito textualmente):
“Soy el primero en reconocer que lo que tenemos en el sector laboral del país no es ni satisfactorio ni suficiente…en 2008 se perdieron 37 mil empleos netos y este año empezamos no mejor, desafortunadamente… (por lo que) no estamos en el número de empleos que queremos” !!!!!!!!!!
Y a la pregunta de que debe hacer el al respecto dijo : “En este periodo ordinario ya no hay posibilidad de que el Ejecutivo entregue una reforma laboral.” Es decir, nada.
Pero si esto no fuera suficiente, y si nos quedaba alguna duda del nivel discursivo de la actual administración, se le preguntó al Secretario de Agricultura, Alberto Cardenas, sobre lo que opinaba de las declaraciones de Carlos Slim, a lo que respondió: “!Que se le haga la boca chicharrón!”.
Ante esto no queda mas que preguntarnos, ¿es cierto que los países tienen los gobernantes que se merecen? Yo, siendo “catástrofista”, diré que no.
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