El Suspenso Según Calderón
Una de las técnicas mas usadas para el llamado “control de daños”, es una variación de lo que en inglés se denomina “plausible deniability” (¿negación plausible?). El secreto está en poder construir un argumento que te permita negar cualquier aspecto negativo de una noticia, sin parecer demasiado absurdo, y por lo tanto sin parecer demasiado cínico. Si uno analiza cualquier discurso de un político norteamericano de alto nível, es fácil detectar como los argumentos siempre caminan en un espacio fino en el cual cualquier promesa, o inclusive cualquier argumento puede ser válidamente negado a futuro. No, yo no dije eso.
Recordemos a Bush argumentando que, hasta donde la inteligencia permitía saber al momento de la invasión, existían armas de destrucción masiva dentro de Irak. Cuando se demostró lo contrario, la negación plausible fue simplemente: la inteligencia estaba equivocada, pero con la información que teníamos en ese momento, la decisión era la correcta.
Ahora, existe un nivel aún mas mórbido de negación plausible, y es la eliminación de aquellos que pueden cuestionar la verdad propuesta. En este sentido me parece que el caso mas cínico y doloso es la tendencia a culpar a las víctimas fatales en los casos de tragedias. A final de cuentas, el cadáver rara vez contradice la versión. Este es un recurso que, confieso personalmente, me parece especialmente sucio.
Y sin embargo, se ha convertido en la técnica comunicativa favorita del equipo de Felipe Calderón. ¿Quién es culpable de la muerte de la anciana violada en Zongolica? Ella, claro, pues tenía una úlcera que jamás se trato. ¿Quién es culpable de los pueblos que fueron arrasados por la inundación en Tabasco? Los pobladores muertos que se asentaron donde no debían. Así que tratemos de adivinar…¿Quién será el culpable final del avionazo donde murió Mouriño? No puede ser él, pues es un héroe nacional. Así que el culpable es ¡el piloto! A final de cuentas, el piloto no regresará a contar su lado de la historia, y así el caso queda limpiamente cerrado.
Así que recuérdenlo bien la próxima vez que estén buscando a los responsables de una tragedia. En la versión del gobierno federal el culpable nunca es el mayordomo, sino la víctima. Así se ahorran el suspenso.
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En la mayoría de las ocasiones, cuando se analiza un evento procesado para los medios, es esencial hacerse la pregunta: ¿Cuál es el resultado más conveniente para el gobierno o para los medios que lo comunican? Haciendo esa evaluación, y aún sin ninguna evidencia sobre la naturaleza real del suceso, se puede predecir el resultado de cualquier "investigación". En el caso del avionazo vale la pena preguntarse: ¿Bajo que condiciones hubiera sido conveniente un resultado distinto al de un accidente? El que tenga una respuesta válida, se lo agradeceré mucho, pues yo aún no encuentro una.
Para más sobre esto, les dejo el link a una nota del NY Times del día siguiente del accidente, donde el influyente diario, más que preguntarse que sucedió, parece estar extrañado por la insistencia del gobierno mexicano en probar desde un inicio que todo fue un accidente. Me parece de especial relevancia que la primera mirada al suceso desde su visión sea justamente esa.
http://www.nytimes.com/2008/11/06/world/americas/06mexico.html?partner=permalink&exprod=permalink
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